BlogPsicologíaTrending

El asesinato: una práctica cotidiana

¿A qué crees que se debe la proliferación de asesinos en la actualidad? ¿crees que se debe a la facilidad en la obtención de armas? ¿los asesinos nacen o se hacen?, y, por último, ¿qué podemos hacer nosotros ante esta situación?

Después de los innumerables casos acontecidos día tras día, me dispongo abordar un tema tan cotidiano cómo deprimente.

Estamos a 24 de febrero del 2018 y no es un hecho quenos sorprenda el escuchar: “Mueren asesinados 17 en una escuela en Florida”, “Casi 60 muertos y más de 500 heridos en la mayor masacre a tiros de Estados Unidos”, “Un atentado terrorista en el centro de Barcelona provoca al menos 13 muertos”.

Al instante de leer o escuchar estos titulares, lo primero que nos solemos preguntar es: ¿Qué se le estará pasando por la cabeza a esa persona en ese mismo momento para cometer tal atrocidad? Y, precisamente, de esto mismo vengo a hablaros hoy.

Sobrevolaremos para ello, la mente de un asesino, dónde buscaremos localizar, si es que las hay, las características comunes de un asesino.

La descripción física de un asesino

El Dr. Cesare Lombroso, que ha sido llamado “el padre” de la criminología moderna estaba convencido de los asesinos estaban un escalón por debajo en la evolución, una regresión a un tipo de hombre primitivo o infrahumano.

Después de años de estudio, llegó a la conclusión de que se podía identificar a un asesino por la forma de su cara y por la longitud excesiva de sus brazos “simiescos”.

“Las orejas de un criminal”, escribió, “son a menudo de gran tamaño”. “La nariz es frecuentemente respingada o achatada en los ladrones. En los asesinos suele ser aguileña como el pico de un ave de presa”.

Porque si el suicida es quien mata al resto de nosotros, el asesino se mata a sí mismo, aunque tiene que hacerlo una y otra y otra vez.Úrsula Kroeber

Lamentablemente, detectar a asesinos potenciales no resultó tan simple como esperaba Lombroso y sus hallazgos “científicos” pronto fueron descartados.

Este fue el inicio, de una investigación, que ya en los años 80, conseguiría descubrirse, los primeros rasgos distintivos de la mente de un asesino.

Por una parte vieron que, la actividad en el córtex prefrontal (el área del cerebro que controla los impulsos emocionales) es reducida, ; y por otra,  la sobreactivación de la amígdala cerebral, la zona que genera las emociones.

¿Asesino se nace o se hace?

Esto demostró, que, los asesinos tienen cerebros que los hacen más proclives a la ira y el enfado y a la vez, son menos capaces de controlarse.

Pero entonces, ¿asesino se nace o se hace?

Sin duda, hay muchos puntos de inflexión que se deben tener en cuenta, no obstante, uno de ellos se hace el más notable: la falta de empatía.

¿De dónde proviene esa falta de empatía?

La falta de empatía, en términos clínicos, está ligada a un rechazo por parte de la sociedad. Es decir, la dureza indiscriminada con la que una sociedad trata a una persona, sumado a “experiencias traumáticas” –abusos infantiles, rechazos…–, irán originando en esa persona un sentimiento de odio hacia la misma, que se acrecentará paulatinamente con el paso del tiempo.

Otro punto de inflexión determinante a tener en cuenta, es, la falta de notoriedad, el sentimiento de anonimidad del homicida. Sienten que no son nadie, sienten que nadie se preocupa de su existencia y, por ello, piensan que, cometiendo un acto tan ‘grandilocuente’ cómo el de cometer un asesinato, serán reconocidos socialmente.

¿Qué conclusión saco yo de todo esto?

La conclusión es la siguiente:  Tenemos, en parte, en nuestras manos, la capacidad de reducir esta proliferación de asesinos. ¿Cómo? -os preguntaréis- Pues muy sencillo. En vez de apartar de la sociedad a los individuos que tengan problemas de sociabilidad, ayudémosles, tendámosles la mano, jamás nos podremos llegar a imaginar las consecuencias que tienen para esas personas nuestros pequeños actos de empatía.

Tal vez y muy probablemente, para ellos, ese gesto altruista y desinteresado por tu parte, sea un mundo, les cambie su día y quizás parte de su futuro. Piensa que no toda la gente tiene a alguien que le escuche y por ello, valoran muchísimo a las personas que realmente lo hagan de forma desinteresada.

Aunque pensemos que la proliferación de asesinos se debe a la facilidad en la obtención de armas, estamos totalmente equivocados…el punto de fuga no se encuentra en las armas, sino más bien, se encuentra en el desprecio, en la soledad y en la falta de amor y empatía que sienten miles de personas diariamente.

Ante esto, propongo: “Ayuda a crecer a los demás y cada día serás más grande. La grandeza individual carece de plenitud, en cambio, la grandeza colectiva es puramente gratificante.”

Ayuda a crecer a los demás y cada día serás más grande. La grandeza individual carece de plenitud, en cambio, la grandeza colectiva es puramente gratificante.Crístofer Calzada

[Total:1    Promedio:5/5]
Show More

Crístofer Calzada

Apasionado por la vida. Curioso por naturaleza. Ambicioso hasta morir. Docente por vocación. Escritor por placer.

Related Articles

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Close